En Las Meninas Velázquez se retrata delante de la pareja real con toda conciencia. Y por eso tiene que buscar complicadas perspectivas y distintos puntos de vista. No era posible poner en primer plano y a todas luces semejante "rebelión".
El reto que indudablemente parecen ser Las Meninas en sus diversos aspectos, queda acentuado por el desafío interior de don Diego, esa tensión que se percibe, sin saber de dónde proviene, en toda la atmósfera, en el aire que envuelve ese momento congelado. Estaba en el pulso de la mano del pintor, lo transmitió con sus largas "manchas distantes".
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros heredero (propiedad intelectual M-009451/2005
jueves, 19 de abril de 2007
domingo, 1 de abril de 2007
LAS MENINAS CONTESTATARIAS
Las Meninas son un acervo de humor por encima de todo, de burla; son el fruto maduro de Velázquez después de su experiencia romana en su segundo viaje. No hubiera podido pintarlas sin los sentimientos y las vivencias que Roma le dieron. Las ha pintado con un señorío tan grande, con una elegancia tan refinada y con una libertad tan inteligente que han hecho algo único de un cuadro que por sus elementos, bien podría haber sido puramente convencional y hasta bufo o grotesco. Pero es lo que fascina. El contraste entre la máxima finura y la soterrada sorna. Es, en definitiva, la reverencia irreverente.
Recogido de "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005
Recogido de "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005
sábado, 17 de marzo de 2007
LAS MENINAS CONTESTATARIAS
En Las Meninas, Velázquez está cabalmente delante del espejo - es decir, de los reyes-; su espalda, por pura lógica, por pura ley de la reflexión, debería figurar dentro del espejo. Hasta se puede observar que él se ha separado muchísimo del cuadro que se supone pinta y, por lo tanto, se ha acercado también en exceso al terrible espejo... A las imágenes reales... con su espalda. Postura increíble, inimaginable si no fuese... pintada. Naturalmente, de la única forma que podía hacerlo.
El, que toda su vida cortesana había tenido que retroceder caminando de espaldas con toda reverencia. En Las Meninas le da la espalda a Felipe IV a perpetuidad, por los siglos de los siglos. Y a la vista de todos los contemporáneos contempladores del cuadro. Y a la vista de toda la corte y de los propios monarcas, presentes y venideros.
Si la imagen de Velázquez sólo hubiera aparecido en Las Meninas haciendo que pintaba, sin los reyes a su espalda, su gesto no hubiera pasado de ser un simple rasgo de vanidad del pintor de cámara, de orgullo, de altas pretensiones, como así piensan muchos de sus estudiosos. Pero pintó al rey y pintó a la reina y pintó su autorretrato delante de ellos.
Sólamente en la relación Velázquez-Felipe IV, se encierra el verdadero enigma, el interés profundo, el reto, la tensión del cuadro, pero tan soterrada que se hace difícil captarla, a no ser por la postura y la apostura del artista. Y la complicación de las perspectivas.
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)
El, que toda su vida cortesana había tenido que retroceder caminando de espaldas con toda reverencia. En Las Meninas le da la espalda a Felipe IV a perpetuidad, por los siglos de los siglos. Y a la vista de todos los contemporáneos contempladores del cuadro. Y a la vista de toda la corte y de los propios monarcas, presentes y venideros.
Si la imagen de Velázquez sólo hubiera aparecido en Las Meninas haciendo que pintaba, sin los reyes a su espalda, su gesto no hubiera pasado de ser un simple rasgo de vanidad del pintor de cámara, de orgullo, de altas pretensiones, como así piensan muchos de sus estudiosos. Pero pintó al rey y pintó a la reina y pintó su autorretrato delante de ellos.
Sólamente en la relación Velázquez-Felipe IV, se encierra el verdadero enigma, el interés profundo, el reto, la tensión del cuadro, pero tan soterrada que se hace difícil captarla, a no ser por la postura y la apostura del artista. Y la complicación de las perspectivas.
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)
martes, 13 de marzo de 2007
Velázquez se pintó a sí mismo a tamaño natural, dando la espalda a la imagen de los reyes. Incluso la mirada más obsecuente y bienpensada del mundo debe admitirlo. Velázquez se pintó a sí mismo no en otro sitio sino justamente delante del espejo, delante de los reyes. Un espejo sin imagen no es nada. La cara de Velázquez no podrá reflejarse en ningún caso, pero la espalda sí. Si consideramos que el espejo no es tal espejo sino el reflejo de los reyes y éstos una representación de sí mismos, queda claro que Velázquez está dando la espalda a los reyes absolutos de la España del siglo XVII. Está dando la espalda a Felipe IV de una manera totalmente simbólica, al estilo
de la cultura de la época, y aunque la espalda del pintor no se empotre centimétricamenbte exacta en las narices reales.
Del libro: "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual -
M-009451/2005)
de la cultura de la época, y aunque la espalda del pintor no se empotre centimétricamenbte exacta en las narices reales.
Del libro: "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual -
M-009451/2005)
miércoles, 7 de marzo de 2007
Las Meninas CONTESTATARIAS
Al pintar Las Meninas, resuelta su complicación científica, diversificada la perspectiva que disfrazaba el objetivo final, él se encerró dentro, en ese aposento, en esa atmósfera tan bien conocida, que había vivido tan intensamente, como parte fundamental no como elemento mero y servidor. Y dotó la escena de un nuevo sentido histórico, de una nueva significación y alcance, precisamente por su presencia y por la desmitificación del monarca.
Por vez primera ante el mundo y de una manera "verdad no pintura", a tamaño natural, don Diego no es el siervo ni el aposentador con la silla en la mano y la rodilla en tierra, a la espera de que Felipe IV se siente o se levante del asiento. Es el Pintor y sobre todo, es Velázquez, él mismo dando la espalda a los reyes. He aquí una clave bien escondida ante los ojos de todos. Es como si hubiera querido, en el último retrato regio, disolver al soberano señor y a cuanto significaba, en el limbo de un espejo de plata.
Del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual núm. M-009451/2005.)
Por vez primera ante el mundo y de una manera "verdad no pintura", a tamaño natural, don Diego no es el siervo ni el aposentador con la silla en la mano y la rodilla en tierra, a la espera de que Felipe IV se siente o se levante del asiento. Es el Pintor y sobre todo, es Velázquez, él mismo dando la espalda a los reyes. He aquí una clave bien escondida ante los ojos de todos. Es como si hubiera querido, en el último retrato regio, disolver al soberano señor y a cuanto significaba, en el limbo de un espejo de plata.
Del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual núm. M-009451/2005.)
martes, 6 de marzo de 2007
las MENINAS CONTESTATARIAS
Fue Acisclo Antonio Palomino, el primero y más importante biógrafo de Velázquez, el que recogió sus huellas más vivas, quien comparó el autorretrato de Velázquez en Las Meninas, con el que puso Fidias de sí mismo en el escudo de la estatua que hizo de la diosa Minerva... "fabricándole con tal artificio que si de allí se quitase se deshiciese también de todo punto la estatua".
Estas palabras son sumamente significativas pues dicen claramente que si se quitase el autorretrato de Velázquez, fabricado con tanto artificio en Las Meninas, todo el resto del cuadro se derrumbaría sin sentido ninguno.
Palomino lo sabía por artista, por pintor, porque amaba a Velázquez y había recogido testimonios vivos de discípulos y personas que lo trataron y porque había estudiado y admirado su obra profundamente...
Quiso decir, en definitiva, que toda la representación de Las Meninas existe en función de la figura de Velázquez.... Pero, ¿por qué? ¿con qué intención hizo ésto un hombre tan... flemático?...
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)
Estas palabras son sumamente significativas pues dicen claramente que si se quitase el autorretrato de Velázquez, fabricado con tanto artificio en Las Meninas, todo el resto del cuadro se derrumbaría sin sentido ninguno.
Palomino lo sabía por artista, por pintor, porque amaba a Velázquez y había recogido testimonios vivos de discípulos y personas que lo trataron y porque había estudiado y admirado su obra profundamente...
Quiso decir, en definitiva, que toda la representación de Las Meninas existe en función de la figura de Velázquez.... Pero, ¿por qué? ¿con qué intención hizo ésto un hombre tan... flemático?...
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)
domingo, 4 de marzo de 2007
LAS MENINAS CONTESTATARIAS
Efectivamente, podemos comprobar que no era gratuita la invitación de Velázquez para entrar en la regia estancia y participar en su juego. Que nuestra actuación se identifique mejor con la de los enanos o con el "rendez vous" de las gentiles meninas, o que consiga acercarse un poco a los arrogantes enigmas que plantea el pintor, ya es otra cosa.
Porque siendo una escena totalmente cotidiana, totalmente privada, con la princesita y sus domésticos y allá la figura semiesfumada de la pareja real, pero no virtual sino representación iconográfica verdadera, y Velázquez delante, más alto, más joven, más guapo...
Todo está subvertido aquí: el gran cuadro que nos muestra su envés; el enano débil que pisa al fuerte perro; el pintor pintando detrás de sus modelos y a su vez dando la espalda a los reyes....
Es todo un puro desafío: hacia el rey absoluto y hacia quienes lo contemplan.
Del libro: "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)
Porque siendo una escena totalmente cotidiana, totalmente privada, con la princesita y sus domésticos y allá la figura semiesfumada de la pareja real, pero no virtual sino representación iconográfica verdadera, y Velázquez delante, más alto, más joven, más guapo...
Todo está subvertido aquí: el gran cuadro que nos muestra su envés; el enano débil que pisa al fuerte perro; el pintor pintando detrás de sus modelos y a su vez dando la espalda a los reyes....
Es todo un puro desafío: hacia el rey absoluto y hacia quienes lo contemplan.
Del libro: "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)
sábado, 3 de marzo de 2007
LAS MENINAS CONTESTATARIAS
El profesor Jonathan Brown escribió: "... todos los autores recientes están de acuerdo en que Las Meninas es un enigma en busca de solución: nadie cree que sea simplemente un instante de la vida en palacio apresado por un pintor de retina fotográfica".
La mente de Velázquez siempre desafiante consigo mismo y con los demás, ha lanzado ese guante al aire de la Historia y no sólo de España, porque ya percibimos el interés que ha despertado y sigue despertando este jeroglífico en todos los ámbitos del Arte y del intelecto en el mundo. Y es porque bajo las geometrías y matemáticas, y bajo la perfección de las perspectivas equívocas, las Meninas también encierran un componente psicológico propio de una mente creadora y audaz. Y acaso sea el más interesante.
No son para los ojos de los protagonistas de Las Meninas, ni para su corte, el cuadro está hecho para los ojos de la posteridad, los ojos de la Historia. Compromete al espectador del futuro: no sólo para que mire y comprenda sino además para que juzgue.
Del libro. "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)
La mente de Velázquez siempre desafiante consigo mismo y con los demás, ha lanzado ese guante al aire de la Historia y no sólo de España, porque ya percibimos el interés que ha despertado y sigue despertando este jeroglífico en todos los ámbitos del Arte y del intelecto en el mundo. Y es porque bajo las geometrías y matemáticas, y bajo la perfección de las perspectivas equívocas, las Meninas también encierran un componente psicológico propio de una mente creadora y audaz. Y acaso sea el más interesante.
No son para los ojos de los protagonistas de Las Meninas, ni para su corte, el cuadro está hecho para los ojos de la posteridad, los ojos de la Historia. Compromete al espectador del futuro: no sólo para que mire y comprenda sino además para que juzgue.
Del libro. "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)
viernes, 2 de marzo de 2007
LAS MENINAS CONTESTATARIAS
Un cuadro historiado, se ha definido desde su orígen, y el pintor, es obvio, el historiador. No le falta ni tan siquiera esa pátina translúcida y triste, que siempre presta la Historia al márgen de que el espíritu de la narración, cante victoria o derrota.
Su figurativa, su expresión, su ondulante movilidad, todo en él está en función indisoluble con el espejo. Si no existiese el espejo no podrían existir Laas Meninas. Y si no existiese el espejo, Velázquez no estaría dentro del cuadro.
Se pintó a sí mismo no sólo con suma arrogancia, hasta con soberbia. El es el verdadero icono de Las Meninas. El misterio y el interés que convoca la pintura está precisa y cabalmente en su autorretrato. Es él quien lo convoca.
Todo lo descabala la figura enhiesta del pintor dentro del cuadro. Una escena habitual de palacio que precisamente por su presencia y situación no tiene sentido y sin embargo, desde el primer instante presentimos, que ese contrasentido es lo más importante del cuadro.
Es el reto, la CONTESTACION, de Velázquez al rey y a los tiempos que le tocó padecer.
DEL LIBRO "LA ESPALDA DE VELÁZQUEZ" DE MILAGROS HEREDERO (Propiedad intelectual M-009451/2005
Su figurativa, su expresión, su ondulante movilidad, todo en él está en función indisoluble con el espejo. Si no existiese el espejo no podrían existir Laas Meninas. Y si no existiese el espejo, Velázquez no estaría dentro del cuadro.
Se pintó a sí mismo no sólo con suma arrogancia, hasta con soberbia. El es el verdadero icono de Las Meninas. El misterio y el interés que convoca la pintura está precisa y cabalmente en su autorretrato. Es él quien lo convoca.
Todo lo descabala la figura enhiesta del pintor dentro del cuadro. Una escena habitual de palacio que precisamente por su presencia y situación no tiene sentido y sin embargo, desde el primer instante presentimos, que ese contrasentido es lo más importante del cuadro.
Es el reto, la CONTESTACION, de Velázquez al rey y a los tiempos que le tocó padecer.
DEL LIBRO "LA ESPALDA DE VELÁZQUEZ" DE MILAGROS HEREDERO (Propiedad intelectual M-009451/2005
LAS MENINAS CONTESTATARIAS
Un cuadro historiado, se ha definido desde su orígen, y el pintor, es obvio, el historiador. No le falta ni tan siquiera esa pátina translúcida y triste, que siempre presta la Historia al márgen de que el espíritu de la narración, cante victoria o derrota.
Su figurativa, su expresión, su ondulante movilidad, todo en él está en función indisoluble con el espejo. Si no existiese el espejo no podrían existir Laas Meninas. Y si no existiese el espejo, Velázquez no estaría dentro del cuadro.
Se pintó a sí mismo no sólo con suma arrogancia, hasta con soberbia. El es el verdadero icono de Las Meninas. El misterio y el interés que convoca la pintura está precisa y cabalmente en su autorretrato. Es él quien lo convoca.
Todo lo descabala la figura enhiesta del pintor dentro del cuadro. Una escena habitual de palacio que precisamente por su presencia y situación no tiene sentido y sin embargo, desde el primer instante presentimos, que ese contrasentido es lo más importante del cuadro.
Es el reto, la CONTESTACION, de Velázquez al rey y a los tiempos que le tocó padecer.
DEL LIBRO "LA ESPALDA DE VELÁZQUEZ" DE MILAGROS HEREDERO (Propiedad intelectual M-009451/2005
Su figurativa, su expresión, su ondulante movilidad, todo en él está en función indisoluble con el espejo. Si no existiese el espejo no podrían existir Laas Meninas. Y si no existiese el espejo, Velázquez no estaría dentro del cuadro.
Se pintó a sí mismo no sólo con suma arrogancia, hasta con soberbia. El es el verdadero icono de Las Meninas. El misterio y el interés que convoca la pintura está precisa y cabalmente en su autorretrato. Es él quien lo convoca.
Todo lo descabala la figura enhiesta del pintor dentro del cuadro. Una escena habitual de palacio que precisamente por su presencia y situación no tiene sentido y sin embargo, desde el primer instante presentimos, que ese contrasentido es lo más importante del cuadro.
Es el reto, la CONTESTACION, de Velázquez al rey y a los tiempos que le tocó padecer.
DEL LIBRO "LA ESPALDA DE VELÁZQUEZ" DE MILAGROS HEREDERO (Propiedad intelectual M-009451/2005
jueves, 1 de marzo de 2007
Las Meninas contestatarias
"Las Meninas" es un cuadro duro, sin ternura. Ningún niño o adolescente se sentirían verdaderamente atraidos por él. No un alma romántica.
Desde la primera ojeada se palpa en el lienzo la realidad de una escena jerarquizada, impuesta, rígida... Es un cuadro para mentes adultasw, expertas, viejas, tal vez. Las luces que lo alumbran no son luces directas, derramadas del sol, son como rayos rompientes de tinieblas.
La ternura no existe en "Las Meninas". Hasta la princesita con su mohín despreciativo rompe la tierna hermosura que el pintor quiso imprimirle. Se hace sentir en ella junto a la belleza de sus pocos años, junto al perfume de su niñez, la presunción pretenciosa del poderío dinástico, de su pulido despotismo. Un poco fuerte para tan tierna edad.
Es el inocente espectador quien pone todos los bellos deseos y todos los tópicos sobre la dulzura de la vida en tan infebril y muy regia escena."
Del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero. (propiedad intelectual: M-009451/2005)
Desde la primera ojeada se palpa en el lienzo la realidad de una escena jerarquizada, impuesta, rígida... Es un cuadro para mentes adultasw, expertas, viejas, tal vez. Las luces que lo alumbran no son luces directas, derramadas del sol, son como rayos rompientes de tinieblas.
La ternura no existe en "Las Meninas". Hasta la princesita con su mohín despreciativo rompe la tierna hermosura que el pintor quiso imprimirle. Se hace sentir en ella junto a la belleza de sus pocos años, junto al perfume de su niñez, la presunción pretenciosa del poderío dinástico, de su pulido despotismo. Un poco fuerte para tan tierna edad.
Es el inocente espectador quien pone todos los bellos deseos y todos los tópicos sobre la dulzura de la vida en tan infebril y muy regia escena."
Del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero. (propiedad intelectual: M-009451/2005)
Las Meninas contestatarias
"Las Meninas" es un cuadro duro, sin ternura. Ningún niño o adolescente se sentirían verdaderamente atraidos por él. No un alma romántica.
Desde la primera ojeada se palpa en el lienzo la realidad de una escena jerarquizada, impuesta, rígida... Es un cuadro para mentes adultasw, expertas, viejas, tal vez. Las luces que lo alumbran no son luces directas, derramadas del sol, son como rayos rompientes de tinieblas.
La ternura no existe en "Las Meninas". Hasta la princesita con su mohín despreciativo rompe la tierna hermosura que el pintor quiso imprimirle. Se hace sentir en ella junto a la belleza de sus pocos años, junto al perfume de su niñez, la presunción pretenciosa del poderío dinástico, de su pulido despotismo. Un poco fuerte para tan tierna edad.
Es el inocente espectador quien pone todos los bellos deseos y todos los tópicos sobre la dulzura de la vida en tan infebril y muy regia escena."
Del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero. (propiedad intelectual: M-009451/2005)
Desde la primera ojeada se palpa en el lienzo la realidad de una escena jerarquizada, impuesta, rígida... Es un cuadro para mentes adultasw, expertas, viejas, tal vez. Las luces que lo alumbran no son luces directas, derramadas del sol, son como rayos rompientes de tinieblas.
La ternura no existe en "Las Meninas". Hasta la princesita con su mohín despreciativo rompe la tierna hermosura que el pintor quiso imprimirle. Se hace sentir en ella junto a la belleza de sus pocos años, junto al perfume de su niñez, la presunción pretenciosa del poderío dinástico, de su pulido despotismo. Un poco fuerte para tan tierna edad.
Es el inocente espectador quien pone todos los bellos deseos y todos los tópicos sobre la dulzura de la vida en tan infebril y muy regia escena."
Del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero. (propiedad intelectual: M-009451/2005)
Las Meninas contestatarias
"Las Meninas" es un cuadro duro, sin ternura. Ningún niño o adolescente se sentirían verdaderamente atraidos por él. No un alma romántica.
Desde la primera ojeada se palpa en el lienzo la realidad de una escena jerarquizada, impuesta, rígida... Es un cuadro para mentes adultasw, expertas, viejas, tal vez. Las luces que lo alumbran no son luces directas, derramadas del sol, son como rayos rompientes de tinieblas.
La ternura no existe en "Las Meninas". Hasta la princesita con su mohín despreciativo rompe la tierna hermosura que el pintor quiso imprimirle. Se hace sentir en ella junto a la belleza de sus pocos años, junto al perfume de su niñez, la presunción pretenciosa del poderío dinástico, de su pulido despotismo. Un poco fuerte para tan tierna edad.
Es el inocente espectador quien pone todos los bellos deseos y todos los tópicos sobre la dulzura de la vida en tan infebril y muy regia escena."
Del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero. (propiedad intelectual: M-009451/2005)
Desde la primera ojeada se palpa en el lienzo la realidad de una escena jerarquizada, impuesta, rígida... Es un cuadro para mentes adultasw, expertas, viejas, tal vez. Las luces que lo alumbran no son luces directas, derramadas del sol, son como rayos rompientes de tinieblas.
La ternura no existe en "Las Meninas". Hasta la princesita con su mohín despreciativo rompe la tierna hermosura que el pintor quiso imprimirle. Se hace sentir en ella junto a la belleza de sus pocos años, junto al perfume de su niñez, la presunción pretenciosa del poderío dinástico, de su pulido despotismo. Un poco fuerte para tan tierna edad.
Es el inocente espectador quien pone todos los bellos deseos y todos los tópicos sobre la dulzura de la vida en tan infebril y muy regia escena."
Del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero. (propiedad intelectual: M-009451/2005)
lunes, 12 de febrero de 2007
veredicto moderno
"Si hay que considerar a Velázquez como artista moderno -y así ha venido afirmándose desde su propio tiempo hasta nuestros días -, es de justicia analizarlo como hombre moderno y enjuiciarlo desde un punto de vista también moderno, tanto en su pintura como en sus comportamientos, actitudes y hasta figuraciones. Y, naturalmente, otorgarle un veredicto moderno.
Precisamente lo que más hiere de su vida es que un hombre de su racionalidad, de su genio, en todos los aspectos, se haya visto sometido y sojuzgado por tan desproporcionadas circunstancias vitales y tan grotesca escena histórica. Este irritante desconcierto entre su genio y su servidumbre es algo que prende el pensamiento moderno, que trata de entenderlo, pero queda paralizado por el asombro"...
De: "La espalda de Velázquez" de Milagros HEREDERO
Precisamente lo que más hiere de su vida es que un hombre de su racionalidad, de su genio, en todos los aspectos, se haya visto sometido y sojuzgado por tan desproporcionadas circunstancias vitales y tan grotesca escena histórica. Este irritante desconcierto entre su genio y su servidumbre es algo que prende el pensamiento moderno, que trata de entenderlo, pero queda paralizado por el asombro"...
De: "La espalda de Velázquez" de Milagros HEREDERO
veredicto moderno
"Si hay que considerar a Velázquez como artista moderno -y así ha venido afirmándose desde su propio tiempo hasta nuestros días -, es de justicia analizarlo como hombre moderno y enjuiciarlo desde un punto de vista también moderno, tanto en su pintura como en sus comportamientos, actitudes y hasta figuraciones. Y, naturalmente, otorgarle un veredicto moderno.
Precisamente lo que más hiere de su vida es que un hombre de su racionalidad, de su genio, en todos los aspectos, se haya visto sometido y sojuzgado por tan desproporcionadas circunstancias vitales y tan grotesca escena histórica. Este irritante desconcierto entre su genio y su servidumbre es algo que prende el pensamiento moderno, que trata de entenderlo, pero queda paralizado por el asombro"...
De: "La espalda de Velázquez" de Milagros HEREDERO
Precisamente lo que más hiere de su vida es que un hombre de su racionalidad, de su genio, en todos los aspectos, se haya visto sometido y sojuzgado por tan desproporcionadas circunstancias vitales y tan grotesca escena histórica. Este irritante desconcierto entre su genio y su servidumbre es algo que prende el pensamiento moderno, que trata de entenderlo, pero queda paralizado por el asombro"...
De: "La espalda de Velázquez" de Milagros HEREDERO
lunes, 5 de febrero de 2007
Velazquez cientifico
Con excesiva frecuencia se ha repetido que Velázquez copiaba lo que veía. Eso sí: con la máxima perfección. Algo así como si se tratase de un autómata o de una cámara fotográfica. De tiempos atrás y casi hasta nuestros días, se le negaron conocimientos científicos superiores. Lo que viene a reafirmar aquello del automatismo....
Hasta el propio profesor Sánchez Cantón, que descubrió su biblioteca llena de obras científicas, las más adelantadas de su tiempo, no tuvo empacho en dejar escrito: "Lejos de mi ánimo el intento de ver en Velázquez un pintor erudito"...
Juicios autorizados posteriores han situado a Velázquez como un hombre al tanto de la ciencia de su tiempo y con profundos conocimientos de la misma.
Cabe alinearlo junto a los más grandes que configuraron el espíritu del siglo, abriendo paso a la concepción de un hombre nuevo, con valores propios,alejado de las creencias antiguas en las que el indivíduo se asfixia en la precariedad de su existencia.
Cabe, alinearlo junto a los más grandes: Descartes, Galileo... Velázquez, con su obra,contribuyó a una misma inteligencia, con una misma voluntad en la creación de un hombre moderno, libre.
Hasta el propio profesor Sánchez Cantón, que descubrió su biblioteca llena de obras científicas, las más adelantadas de su tiempo, no tuvo empacho en dejar escrito: "Lejos de mi ánimo el intento de ver en Velázquez un pintor erudito"...
Juicios autorizados posteriores han situado a Velázquez como un hombre al tanto de la ciencia de su tiempo y con profundos conocimientos de la misma.
Cabe alinearlo junto a los más grandes que configuraron el espíritu del siglo, abriendo paso a la concepción de un hombre nuevo, con valores propios,alejado de las creencias antiguas en las que el indivíduo se asfixia en la precariedad de su existencia.
Cabe, alinearlo junto a los más grandes: Descartes, Galileo... Velázquez, con su obra,contribuyó a una misma inteligencia, con una misma voluntad en la creación de un hombre moderno, libre.
viernes, 2 de febrero de 2007
Honores de siervo
Se ha repetido siglo tras siglo que Velázquez veneraba a Felipe IV y que éste le concedía su amistad. Sin embargo, los datos históricos no lo atestiguan así. El rey trató siempre a "su pintor" como a un criado de su propiedad exclusiva. No dudó nunca en ponerlo "en su lugar", ante cualquier incidencia, y éste lugar era la nómina de los criados y vasallos totales. Por otro lado, no le permitió su tercer viaje a Italia para conocer a su hijo y ver a su amada, en Roma. Le nombró su Aposentador pero no le eximió de sus penosísimas y serviles obligaciones como sí hizo después su heredero Carlos II con su propio pintor de cámara, Lucas Jordán. Lo que indudablemente fue un reproche hacia su prepotente padre y un signo de sensibilidad artísticaq y social.
En cuanto a Diego Velázquez, ¿Por qué iba a ser ciegamente devoto a su rey?... Aparte de que no era ciego, como se sabe, sino un espíritu crítico y moderno, las "prebendas" que recibió del rey, más parecen desdoros que honores, siempre metido entre la servidumbre. Los puestos relacionados con la obra artística, los merecía por sí mismo. Y al final, el monarca, ya en el orden humano le prohibió lo que más deseabaa: conocer a su hijo...
En los últimos retratos del rey y en sus famosas Meninas, Velázquez manifestó su pensamiento contrario al absolutismo de Felipe IV y su grandeza.
(Más información en el libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero, nº de propiedad intelectual M-009451/2005
En cuanto a Diego Velázquez, ¿Por qué iba a ser ciegamente devoto a su rey?... Aparte de que no era ciego, como se sabe, sino un espíritu crítico y moderno, las "prebendas" que recibió del rey, más parecen desdoros que honores, siempre metido entre la servidumbre. Los puestos relacionados con la obra artística, los merecía por sí mismo. Y al final, el monarca, ya en el orden humano le prohibió lo que más deseabaa: conocer a su hijo...
En los últimos retratos del rey y en sus famosas Meninas, Velázquez manifestó su pensamiento contrario al absolutismo de Felipe IV y su grandeza.
(Más información en el libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero, nº de propiedad intelectual M-009451/2005
martes, 30 de enero de 2007
No santo Velazquez
""Se han empeñado muchos de sus estudioso en presentarnos a Diego Velázquez como un hombre imperturbable, sin pasiones, a quien si le hubieran pinchado no hubiese brotado sangre de su cuerpo. Pero hoy parece muy arriesgada esa afirmación.
Nos han llegado vestigios de que tampoco era un santo. Es sabido que fue bastante severo con su esclavo Juan Pareja. A quien: ..."nunca le permitió que se ocupase en cosa que fuese pintar ni dibujar, sino sólo moler colores y aparejar algun lienzo y otras cosas ministeriales del Arte y de la casa".
Lo dice Antonio Palomino quien califica de "agudo pintor" a Juan pareja. Y el pobre tuvo que esconderse de su maestro Velázquez.
(Recogido de librol "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero. Propiedad intelectual M-009451/2005.
Nos han llegado vestigios de que tampoco era un santo. Es sabido que fue bastante severo con su esclavo Juan Pareja. A quien: ..."nunca le permitió que se ocupase en cosa que fuese pintar ni dibujar, sino sólo moler colores y aparejar algun lienzo y otras cosas ministeriales del Arte y de la casa".
Lo dice Antonio Palomino quien califica de "agudo pintor" a Juan pareja. Y el pobre tuvo que esconderse de su maestro Velázquez.
(Recogido de librol "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero. Propiedad intelectual M-009451/2005.
lunes, 29 de enero de 2007
No devoto Velazquez
La obra de Velázquez, toda entera, está llena de sugerencias que contradicen intencionadamente la ortodoxia española. Ya desde sus principios sevillanos, apartándose de la corriente general, busca modelos populares y los hace propios; en algunos imprime una cierta dignidad y como sabiduría que los categoriza por encima de su condición: (el aguador, la vieja que fríe huevos... etc.) Esta voluntad quedará más expresa cuando después pinte los bufones de palacio.
E·n cambio, sus cuadros de tema religioso están tratados con frialdad y escasa reverencia, y en todos atribuye a los personajes sagrados, características netamente humanas y a veces, hasta ordinarias. (la madre Jerónima de la Fuente, la Coronación de la Virgen etc). Esta intención se ve más claramente en los dioses del Olimpo. Ya lo observó Ortega: "Velázquez es un gigante ateo. Un colosal impío. Con su pincel arroja los dioses como a escobazos"...
E·n cambio, sus cuadros de tema religioso están tratados con frialdad y escasa reverencia, y en todos atribuye a los personajes sagrados, características netamente humanas y a veces, hasta ordinarias. (la madre Jerónima de la Fuente, la Coronación de la Virgen etc). Esta intención se ve más claramente en los dioses del Olimpo. Ya lo observó Ortega: "Velázquez es un gigante ateo. Un colosal impío. Con su pincel arroja los dioses como a escobazos"...
sábado, 27 de enero de 2007
Intencionalidad de Velazquez
"Puede decirse que la obra de Diego Velázquez respira, por encima de todo, intención. Que su intencionalidad viene a significar la libre expresión, la libertad individual del Pintor. Y de tal modo la empapa, toda entera, hasta hacernos pensar que en Velázquez la intensidad de su intención iguala o supera la calidad de su propia pintura. Es todo una misma cosa. No se entendería la una sin la otra. Y también que su intencionalidad está en relación inversa con la servidumbre a la que se vio obligado."
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" (peopiedad intelectual M´009451/2005 Milagros Heredero
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" (peopiedad intelectual M´009451/2005 Milagros Heredero
viernes, 26 de enero de 2007
MODERNO VELAZQUEZ
Desde su propio tiempo, se atribuyó a Velázquez un espíritu moderno, reafirmado por los especialistas siglo tras siglo.
Sin embargo:
"Hoy no podemos aceptar una personalidad de Velázquez doméstica, mansurrona o neutra
"Sólo admitiendo que Velázquez fue un hombre intelectualmente libre y que se expresó plena y libremente en sus cuadros puede aceptarse con coherencia su espíritu moderno. lo demás sería dialéctica artificiosa".
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de MIlagros HEREDERO
Sin embargo:
"Hoy no podemos aceptar una personalidad de Velázquez doméstica, mansurrona o neutra
"Sólo admitiendo que Velázquez fue un hombre intelectualmente libre y que se expresó plena y libremente en sus cuadros puede aceptarse con coherencia su espíritu moderno. lo demás sería dialéctica artificiosa".
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de MIlagros HEREDERO
miércoles, 24 de enero de 2007
El mensaje politico de Velazquez
Se ha intuido siempre que Velázquez escondió un mensaje político en Las Meninas. Así lo han anunciado muy ilustres estudiosos y profesores velazquistas en el último siglo. Sin embargo, nada se ha explicitado al respecto y en realidad, se ha desviado el posible significado hacia el momento histórico vinculándolo a la princesa Margarita. No fue así. Velázquez, en efecto, encerró en Las Meninas su mensaje político y hasta humano, pero su total expresión y objetivos eran de más grandes alcances.
domingo, 21 de enero de 2007
Desfigurado Velazquez
El primer biógrafo de Velázquez fue Acisclo Antonio Palomino, hombre profundamente religioso. Su obra pictórica es casi totalmente religiosa, y al quedarse viudo, se ordenó sacerdote. Fue entonces cuando escribió su famoso libro "El museo pictórico y escala óptica", donde se incluye la biografía de Velázquez. Parece lógico y "venial" que un hombre así, creyera hacer un favor a su admiradísimo Velázquez suavizando y ocultando lo que él tendría por imperfecciones: indiferencia religiosa, ironía burlesca, amores pecaminosos, hijo natural en Italia... etc. Don Acisclo estaba totalmente dentro de la más escrupulosa y solemne ortodoxia española... Pero Velázquez, no....
lunes, 15 de enero de 2007
El humor de Velazquez
Hasta hoy poco o nada se ha dicho del humorismo de Diego Velázquez. y sin embargo es uno de sus signos más constantes y característicos en su pintura y su psicología. Un amplio arco iris de humor que va desde la más delgada ironia a la burla más descarnada y contundente: ¿qué si no es humor colocar en primer plano el trasero imponente de un inmenso caballo junto a la almibarada ceremonia de la entrega de llaves de una ciudad después de ser largo tiempo sitiada y vencida? Esto sucede en el cuadro La rendición de Breda también conocido por Las Lanzas... No parece propio del momento tanto exceso de cortesía por parte del vencedor ni del vencido. Y el caballo, a su modo, nos lo hace observar así...
lunes, 8 de enero de 2007
Una moderna reivindicacion
Pienso que la personalidad de Velázquez, a través de los más de tres siglos después de su desaparición, nos ha llegado desfigurada. Y eso porque sus muchos estudiosos ignoraban datos esenciales de su vida. Antonio Palomino, su primer biógrafo, ocultó hechos determinantes de su personalidad, creyendo que le hacía un favor.
En este blog pretendo especialmente compartir y discutir nuevos conceptos sobre la vida de Velázquez.
En este blog pretendo especialmente compartir y discutir nuevos conceptos sobre la vida de Velázquez.
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