"Puede decirse que la obra de Diego Velázquez respira, por encima de todo, intención. Que su intencionalidad viene a significar la libre expresión, la libertad individual del Pintor. Y de tal modo la empapa, toda entera, hasta hacernos pensar que en Velázquez la intensidad de su intención iguala o supera la calidad de su propia pintura. Es todo una misma cosa. No se entendería la una sin la otra. Y también que su intencionalidad está en relación inversa con la servidumbre a la que se vio obligado."
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" (peopiedad intelectual M´009451/2005 Milagros Heredero
sábado, 27 de enero de 2007
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