viernes, 2 de febrero de 2007

Honores de siervo

Se ha repetido siglo tras siglo que Velázquez veneraba a Felipe IV y que éste le concedía su amistad. Sin embargo, los datos históricos no lo atestiguan así. El rey trató siempre a "su pintor" como a un criado de su propiedad exclusiva. No dudó nunca en ponerlo "en su lugar", ante cualquier incidencia, y éste lugar era la nómina de los criados y vasallos totales. Por otro lado, no le permitió su tercer viaje a Italia para conocer a su hijo y ver a su amada, en Roma. Le nombró su Aposentador pero no le eximió de sus penosísimas y serviles obligaciones como sí hizo después su heredero Carlos II con su propio pintor de cámara, Lucas Jordán. Lo que indudablemente fue un reproche hacia su prepotente padre y un signo de sensibilidad artísticaq y social.

En cuanto a Diego Velázquez, ¿Por qué iba a ser ciegamente devoto a su rey?... Aparte de que no era ciego, como se sabe, sino un espíritu crítico y moderno, las "prebendas" que recibió del rey, más parecen desdoros que honores, siempre metido entre la servidumbre. Los puestos relacionados con la obra artística, los merecía por sí mismo. Y al final, el monarca, ya en el orden humano le prohibió lo que más deseabaa: conocer a su hijo...

En los últimos retratos del rey y en sus famosas Meninas, Velázquez manifestó su pensamiento contrario al absolutismo de Felipe IV y su grandeza.

(Más información en el libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero, nº de propiedad intelectual M-009451/2005

No hay comentarios: