lunes, 12 de febrero de 2007

veredicto moderno

"Si hay que considerar a Velázquez como artista moderno -y así ha venido afirmándose desde su propio tiempo hasta nuestros días -, es de justicia analizarlo como hombre moderno y enjuiciarlo desde un punto de vista también moderno, tanto en su pintura como en sus comportamientos, actitudes y hasta figuraciones. Y, naturalmente, otorgarle un veredicto moderno.

Precisamente lo que más hiere de su vida es que un hombre de su racionalidad, de su genio, en todos los aspectos, se haya visto sometido y sojuzgado por tan desproporcionadas circunstancias vitales y tan grotesca escena histórica. Este irritante desconcierto entre su genio y su servidumbre es algo que prende el pensamiento moderno, que trata de entenderlo, pero queda paralizado por el asombro"...

De: "La espalda de Velázquez" de Milagros HEREDERO

veredicto moderno

"Si hay que considerar a Velázquez como artista moderno -y así ha venido afirmándose desde su propio tiempo hasta nuestros días -, es de justicia analizarlo como hombre moderno y enjuiciarlo desde un punto de vista también moderno, tanto en su pintura como en sus comportamientos, actitudes y hasta figuraciones. Y, naturalmente, otorgarle un veredicto moderno.

Precisamente lo que más hiere de su vida es que un hombre de su racionalidad, de su genio, en todos los aspectos, se haya visto sometido y sojuzgado por tan desproporcionadas circunstancias vitales y tan grotesca escena histórica. Este irritante desconcierto entre su genio y su servidumbre es algo que prende el pensamiento moderno, que trata de entenderlo, pero queda paralizado por el asombro"...

De: "La espalda de Velázquez" de Milagros HEREDERO

lunes, 5 de febrero de 2007

Velazquez cientifico

Con excesiva frecuencia se ha repetido que Velázquez copiaba lo que veía. Eso sí: con la máxima perfección. Algo así como si se tratase de un autómata o de una cámara fotográfica. De tiempos atrás y casi hasta nuestros días, se le negaron conocimientos científicos superiores. Lo que viene a reafirmar aquello del automatismo....

Hasta el propio profesor Sánchez Cantón, que descubrió su biblioteca llena de obras científicas, las más adelantadas de su tiempo, no tuvo empacho en dejar escrito: "Lejos de mi ánimo el intento de ver en Velázquez un pintor erudito"...

Juicios autorizados posteriores han situado a Velázquez como un hombre al tanto de la ciencia de su tiempo y con profundos conocimientos de la misma.

Cabe alinearlo junto a los más grandes que configuraron el espíritu del siglo, abriendo paso a la concepción de un hombre nuevo, con valores propios,alejado de las creencias antiguas en las que el indivíduo se asfixia en la precariedad de su existencia.

Cabe, alinearlo junto a los más grandes: Descartes, Galileo... Velázquez, con su obra,contribuyó a una misma inteligencia, con una misma voluntad en la creación de un hombre moderno, libre.

viernes, 2 de febrero de 2007

Honores de siervo

Se ha repetido siglo tras siglo que Velázquez veneraba a Felipe IV y que éste le concedía su amistad. Sin embargo, los datos históricos no lo atestiguan así. El rey trató siempre a "su pintor" como a un criado de su propiedad exclusiva. No dudó nunca en ponerlo "en su lugar", ante cualquier incidencia, y éste lugar era la nómina de los criados y vasallos totales. Por otro lado, no le permitió su tercer viaje a Italia para conocer a su hijo y ver a su amada, en Roma. Le nombró su Aposentador pero no le eximió de sus penosísimas y serviles obligaciones como sí hizo después su heredero Carlos II con su propio pintor de cámara, Lucas Jordán. Lo que indudablemente fue un reproche hacia su prepotente padre y un signo de sensibilidad artísticaq y social.

En cuanto a Diego Velázquez, ¿Por qué iba a ser ciegamente devoto a su rey?... Aparte de que no era ciego, como se sabe, sino un espíritu crítico y moderno, las "prebendas" que recibió del rey, más parecen desdoros que honores, siempre metido entre la servidumbre. Los puestos relacionados con la obra artística, los merecía por sí mismo. Y al final, el monarca, ya en el orden humano le prohibió lo que más deseabaa: conocer a su hijo...

En los últimos retratos del rey y en sus famosas Meninas, Velázquez manifestó su pensamiento contrario al absolutismo de Felipe IV y su grandeza.

(Más información en el libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero, nº de propiedad intelectual M-009451/2005