lunes, 29 de enero de 2007

No devoto Velazquez

La obra de Velázquez, toda entera, está llena de sugerencias que contradicen intencionadamente la ortodoxia española. Ya desde sus principios sevillanos, apartándose de la corriente general, busca modelos populares y los hace propios; en algunos imprime una cierta dignidad y como sabiduría que los categoriza por encima de su condición: (el aguador, la vieja que fríe huevos... etc.) Esta voluntad quedará más expresa cuando después pinte los bufones de palacio.

E·n cambio, sus cuadros de tema religioso están tratados con frialdad y escasa reverencia, y en todos atribuye a los personajes sagrados, características netamente humanas y a veces, hasta ordinarias. (la madre Jerónima de la Fuente, la Coronación de la Virgen etc). Esta intención se ve más claramente en los dioses del Olimpo. Ya lo observó Ortega: "Velázquez es un gigante ateo. Un colosal impío. Con su pincel arroja los dioses como a escobazos"...

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