Efectivamente, podemos comprobar que no era gratuita la invitación de Velázquez para entrar en la regia estancia y participar en su juego. Que nuestra actuación se identifique mejor con la de los enanos o con el "rendez vous" de las gentiles meninas, o que consiga acercarse un poco a los arrogantes enigmas que plantea el pintor, ya es otra cosa.
Porque siendo una escena totalmente cotidiana, totalmente privada, con la princesita y sus domésticos y allá la figura semiesfumada de la pareja real, pero no virtual sino representación iconográfica verdadera, y Velázquez delante, más alto, más joven, más guapo...
Todo está subvertido aquí: el gran cuadro que nos muestra su envés; el enano débil que pisa al fuerte perro; el pintor pintando detrás de sus modelos y a su vez dando la espalda a los reyes....
Es todo un puro desafío: hacia el rey absoluto y hacia quienes lo contemplan.
Del libro: "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)
domingo, 4 de marzo de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario