jueves, 19 de abril de 2007

Velazquez contestatario

En Las Meninas Velázquez se retrata delante de la pareja real con toda conciencia. Y por eso tiene que buscar complicadas perspectivas y distintos puntos de vista. No era posible poner en primer plano y a todas luces semejante "rebelión".

El reto que indudablemente parecen ser Las Meninas en sus diversos aspectos, queda acentuado por el desafío interior de don Diego, esa tensión que se percibe, sin saber de dónde proviene, en toda la atmósfera, en el aire que envuelve ese momento congelado. Estaba en el pulso de la mano del pintor, lo transmitió con sus largas "manchas distantes".

Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros heredero (propiedad intelectual M-009451/2005

domingo, 1 de abril de 2007

LAS MENINAS CONTESTATARIAS

Las Meninas son un acervo de humor por encima de todo, de burla; son el fruto maduro de Velázquez después de su experiencia romana en su segundo viaje. No hubiera podido pintarlas sin los sentimientos y las vivencias que Roma le dieron. Las ha pintado con un señorío tan grande, con una elegancia tan refinada y con una libertad tan inteligente que han hecho algo único de un cuadro que por sus elementos, bien podría haber sido puramente convencional y hasta bufo o grotesco. Pero es lo que fascina. El contraste entre la máxima finura y la soterrada sorna. Es, en definitiva, la reverencia irreverente.

Recogido de "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005

sábado, 17 de marzo de 2007

LAS MENINAS CONTESTATARIAS

En Las Meninas, Velázquez está cabalmente delante del espejo - es decir, de los reyes-; su espalda, por pura lógica, por pura ley de la reflexión, debería figurar dentro del espejo. Hasta se puede observar que él se ha separado muchísimo del cuadro que se supone pinta y, por lo tanto, se ha acercado también en exceso al terrible espejo... A las imágenes reales... con su espalda. Postura increíble, inimaginable si no fuese... pintada. Naturalmente, de la única forma que podía hacerlo.

El, que toda su vida cortesana había tenido que retroceder caminando de espaldas con toda reverencia. En Las Meninas le da la espalda a Felipe IV a perpetuidad, por los siglos de los siglos. Y a la vista de todos los contemporáneos contempladores del cuadro. Y a la vista de toda la corte y de los propios monarcas, presentes y venideros.

Si la imagen de Velázquez sólo hubiera aparecido en Las Meninas haciendo que pintaba, sin los reyes a su espalda, su gesto no hubiera pasado de ser un simple rasgo de vanidad del pintor de cámara, de orgullo, de altas pretensiones, como así piensan muchos de sus estudiosos. Pero pintó al rey y pintó a la reina y pintó su autorretrato delante de ellos.

Sólamente en la relación Velázquez-Felipe IV, se encierra el verdadero enigma, el interés profundo, el reto, la tensión del cuadro, pero tan soterrada que se hace difícil captarla, a no ser por la postura y la apostura del artista. Y la complicación de las perspectivas.
Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)

martes, 13 de marzo de 2007

Velázquez se pintó a sí mismo a tamaño natural, dando la espalda a la imagen de los reyes. Incluso la mirada más obsecuente y bienpensada del mundo debe admitirlo. Velázquez se pintó a sí mismo no en otro sitio sino justamente delante del espejo, delante de los reyes. Un espejo sin imagen no es nada. La cara de Velázquez no podrá reflejarse en ningún caso, pero la espalda sí. Si consideramos que el espejo no es tal espejo sino el reflejo de los reyes y éstos una representación de sí mismos, queda claro que Velázquez está dando la espalda a los reyes absolutos de la España del siglo XVII. Está dando la espalda a Felipe IV de una manera totalmente simbólica, al estilo
de la cultura de la época, y aunque la espalda del pintor no se empotre centimétricamenbte exacta en las narices reales.

Del libro: "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual -
M-009451/2005)

miércoles, 7 de marzo de 2007

Las Meninas CONTESTATARIAS

Al pintar Las Meninas, resuelta su complicación científica, diversificada la perspectiva que disfrazaba el objetivo final, él se encerró dentro, en ese aposento, en esa atmósfera tan bien conocida, que había vivido tan intensamente, como parte fundamental no como elemento mero y servidor. Y dotó la escena de un nuevo sentido histórico, de una nueva significación y alcance, precisamente por su presencia y por la desmitificación del monarca.

Por vez primera ante el mundo y de una manera "verdad no pintura", a tamaño natural, don Diego no es el siervo ni el aposentador con la silla en la mano y la rodilla en tierra, a la espera de que Felipe IV se siente o se levante del asiento. Es el Pintor y sobre todo, es Velázquez, él mismo dando la espalda a los reyes. He aquí una clave bien escondida ante los ojos de todos. Es como si hubiera querido, en el último retrato regio, disolver al soberano señor y a cuanto significaba, en el limbo de un espejo de plata.

Del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual núm. M-009451/2005.)

martes, 6 de marzo de 2007

las MENINAS CONTESTATARIAS

Fue Acisclo Antonio Palomino, el primero y más importante biógrafo de Velázquez, el que recogió sus huellas más vivas, quien comparó el autorretrato de Velázquez en Las Meninas, con el que puso Fidias de sí mismo en el escudo de la estatua que hizo de la diosa Minerva... "fabricándole con tal artificio que si de allí se quitase se deshiciese también de todo punto la estatua".

Estas palabras son sumamente significativas pues dicen claramente que si se quitase el autorretrato de Velázquez, fabricado con tanto artificio en Las Meninas, todo el resto del cuadro se derrumbaría sin sentido ninguno.

Palomino lo sabía por artista, por pintor, porque amaba a Velázquez y había recogido testimonios vivos de discípulos y personas que lo trataron y porque había estudiado y admirado su obra profundamente...

Quiso decir, en definitiva, que toda la representación de Las Meninas existe en función de la figura de Velázquez.... Pero, ¿por qué? ¿con qué intención hizo ésto un hombre tan... flemático?...

Recogido del libro "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)

domingo, 4 de marzo de 2007

LAS MENINAS CONTESTATARIAS

Efectivamente, podemos comprobar que no era gratuita la invitación de Velázquez para entrar en la regia estancia y participar en su juego. Que nuestra actuación se identifique mejor con la de los enanos o con el "rendez vous" de las gentiles meninas, o que consiga acercarse un poco a los arrogantes enigmas que plantea el pintor, ya es otra cosa.

Porque siendo una escena totalmente cotidiana, totalmente privada, con la princesita y sus domésticos y allá la figura semiesfumada de la pareja real, pero no virtual sino representación iconográfica verdadera, y Velázquez delante, más alto, más joven, más guapo...

Todo está subvertido aquí: el gran cuadro que nos muestra su envés; el enano débil que pisa al fuerte perro; el pintor pintando detrás de sus modelos y a su vez dando la espalda a los reyes....

Es todo un puro desafío: hacia el rey absoluto y hacia quienes lo contemplan.

Del libro: "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero (propiedad intelectual M-009451/2005)