""Se han empeñado muchos de sus estudioso en presentarnos a Diego Velázquez como un hombre imperturbable, sin pasiones, a quien si le hubieran pinchado no hubiese brotado sangre de su cuerpo. Pero hoy parece muy arriesgada esa afirmación.
Nos han llegado vestigios de que tampoco era un santo. Es sabido que fue bastante severo con su esclavo Juan Pareja. A quien: ..."nunca le permitió que se ocupase en cosa que fuese pintar ni dibujar, sino sólo moler colores y aparejar algun lienzo y otras cosas ministeriales del Arte y de la casa".
Lo dice Antonio Palomino quien califica de "agudo pintor" a Juan pareja. Y el pobre tuvo que esconderse de su maestro Velázquez.
(Recogido de librol "La espalda de Velázquez" de Milagros Heredero. Propiedad intelectual M-009451/2005.
martes, 30 de enero de 2007
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